EL EMBARAZO PSICOLÓGICO EN LA PERRA

El embarazo psicológico en la perra: 3 cosas importantes


La pseudogestación, conocida popularmente como embarazo psicológico, es un fenómeno fisiológico que se produce en hembras no esterilizadas y que manifiestan, -o más bien “reproducen”-, algunos signos y síntomas de una gestación real (tanto morfológicos como de comportamiento) sin estar esperando cachorros verdaderamente. Aunque parezca a simple vista una “rareza excepcional”, lo cierto es que se estima que aproximadamente un 60% de las perras pueden presentarlo con frecuencia, y muchas de ellas además, celo tras celo. Te explicamos qué es realmente y cómo se puede tratar.


1. ¿Por qué se produce? En los lobos puede estar la clave
Hay que apuntar que no se conoce una causa concreta para que se desencadene y se puede dar tanto en hembras que han procreado como en las que nunca lo han hecho. La pseudogestación es una condición que se conoce bien en la naturaleza, ya que las hembras de cánidos salvajes sociales presentan una tendencia a que su ovario continúe secretando progesterona (la hormona del embarazo) tras el celo.

El origen de este atavismo, también presente nuestras perras “domésticas”, se encuentra en la jerarquía social y reproductiva de las manadas de lobos salvajes (los antepasados de nuestros perros), que mantenían una selección natural en la reproducción para gozar de ventajas evolutivas: así, solo se reproducían el macho y la hembra dominantes y las demás hembras al presentar la pseudogestación estaban preparadas fisiológicamente para contribuir al cuidado de todos los lobeznos (que, lógicamente, no eran sus hijos biológicos), desarrollando una actitud totalmente maternal hacia ellos, incluida la producción de leche para amamantarlos: toda la manada salía beneficiada.


Sin embargo, en las perras este proceso no supone ventaja alguna, y aunque no suele representar un peligro serio para su salud, sí puede tener efectos nocivos.


2. ¿Cómo se manifiesta?
La pseudogestación reproduce el estado hormonal de la gestación y aproximadamente entre unos cuarenta y sesenta días pasado el celo (estro) la perra puede comenzar a presentar alguno de estos signos o síntomas:

Cambios físicos:
– Distensión abdominal.
– Aumento del tamaño de las glándulas mamarias y secreción láctea.
– Vómitos.
– Flujo vulvar.

Cambios en el comportamiento:
– Nerviosisimo o inquietud: la perra parece que no encuentra un momento de sosiego.
– Anidación: tratar objetos o juguetes como si fuesen sus cachorros (suelen reunirlos en el lugar que ellas consideran como su “nido”, generalmente su cesto o camita, y allí los “cuidan”).
– Instinto maternal obsesivo y exagerado: a veces pueden mostrarse agresivas si intentamos acercarnos a sus cachorros imaginarios, a los que van trasladando por toda la casa, buscando un escondite seguro.
– Depresión y decaimiento.
- Pérdida del apetito (anorexia).
– Gimoteos.

3. ¿Qué se puede hacer?
En general, la pseudogestación es un proceso de carácter autolimitante, que se soluciona por sí mismo pasados unos días o varias semanas, dependiendo de cada hembra.

Lo primero será valorar la intensidad con que se manifiesta. En los casos más leves será suficiente manejar correctamente los cambios en el comportamiento de nuestra perra; manteniéndola activa y entretenida desviaremos su atención sobre las ansias de anidación. Sin embargo a veces los cambios de comportamiento son muy pronunciados y constantes durante el día y la noche, lo que supone un estrés emocional intenso para la perra y para el propietario. En este caso, (y en general ante cualquier duda), es el veterinario quien evaluará la conveniencia de prescribir terapia medicamentosa (ansiolíticos o antidepresivos); en el caso de una excesiva producción láctea, existe el riesgo de que la perra contraiga una mastitis, por lo que el veterinario puede recetar una serie de medicamentos antiprolactínicos con el fin de detener dicha secreción. Siempre será el profesional el que tomará cualquier decisión al respecto.

Si la hembra muestra tendencia a repetir este fenómeno con regularidad, hay que asesorarse con el veterinario sobre la conveniencia de la esterilización, ya que las  pseudogestaciones reincidentes pueden provocar cambios hormonales en el útero que predisponen a contraer infecciones que se manifiestan en forma de piómetras, que siempre requieren tratamiento farmacológico e incluso quirúrgico.

En ningún caso la solución es “cruzarla” y que tenga una camada, pensando que así se resuelve el problema. Esto no garantiza en absoluto que en su siguiente celo, o en otros posteriores, vuelva a presentar otra pseudogestación.


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SILLEDA 2017, DOGOS DEL LEMOS - SILLEDA 2017

JISSEL,una perra con un futuro prometedor, realizó su primer debut en Silleda,en el XIV CONCURSO NACIONAL CANINO, FERIA INTERNACIONAL ABANCA SEMANA VERDE DE GALICIA, con ella Luis Miguel Oliveira Echeverry, el cual también fue primer pase en este tipo de competición.




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LAS GARRAPATAS

Las garrapatas: un serio peligro para la salud de tu perro


Las garrapatas son un grupo de artrópodos de la familia de los ácaros que actúan como ectoparásitos hematófogos (se alimentan de sangre), y por ello son vectores de transmisión de numerosas enfermedades para nuestros perros, algunas de ellas de seria gravedad.
En los paseos por el campo, en el jardín o en el parque o bien si pasan mucho tiempo al aire libre, nuestros perros están expuestos al peligro de estos parásitos, especialmente durante la primavera y el otoño, cuando el nivel de prevalencia de riesgo es mayor por la alta humedad ambiental y las temperaturas suaves. A las garrapatas no les gusta el ambiente muy seco ni las bajas temperaturas por lo que observarles y protegerles en estas estaciones es fundamental.
Tres especies que afectan al perro y al gato.
En Europa existen tres especies principales de garrapatas que parasitan a nuestros perros y también pueden hacerlo a los gatos. La  Ixodes ricinus, la  Rhipicephaulus sanguineus, (conocida como la garrapata común del perro), y la Dermacentor Reticulatus. Estos parásitos (semejantes a los arácnidos) se fijan mediante sus mandíbulas a la piel de su hospedador (nuestra mascota) para succionar la sangre que precisan para desarrollarse, hasta que al fin, hinchados de ella, caen del cuerpo del perro.
Síntomas y enfermedades.
Las garrapatas transmiten enfermedades a través de varios patógenos como Ehrlichia, Babesia, Rickettsia, Hepatozoon, Borrelia, Anaplasma o Mycoplasma. Entre las principales enfermedades transmitidas por las garrapatas a los perros encontramos:
– Enfermedad de Lyme o Borreliosis (rigidez, dolor muscular y/o articular, fiebre, pérdida de apetito, entre otros)
– Babesiosis: un protozoo que parasita los glóbulos rojos de la sangre (fatiga, fiebre, anorexia y orina de color rojizo, entre otros).
– Ehrlichiosis Canina: producida por la bacteria Ehrlichia Canis transmitida por la garrapata (fiebre intermitente, pérdida de peso, hemorragias nasales, letargia, entre otros.)
Las más frecuentes en nuestro país son las dos últimas.
Estas enfermedades suelen tener un tratamiento efectivo y un buen pronóstico si se diagnostican a tiempo, aunque a veces las garrapatas transmiten más de una enfermedad al mismo perro. Por tanto, es necesario no bajar la guardia en esta época del año, y ante cualquier signo o síntoma sospechoso acudir al veterinario.

La prevención es la protección de su salud.
Además de protegerle con cualquiera de los métodos preventivos repelentes existentes en el mercado, (el que mejor se ajuste a nuestras necesidades), es muy importante la detección precoz de la presencia de garrapatas en nuestra mascota, si esta se produjera. Tras su paseo por la calle o una excursión por el campo hay que dedicar unos minutos a examinar bien al perro, especialmente si su pelaje es largo o tupido, para comprobar que ningún parásito se ha adherido a su piel. En esta rutina existen zonas en las que debemos ser insistentes como las ‘axilas’, la zona inguinal y la base de las orejas, que son escondites muy frecuentes de estos parásitos. Es importante quitar la garrapata entre las 24 y 48 horas en las que se ha adherido al perro, ya que los microorganismos patógenos que llevan en su cuerpo y en su saliva necesitan por lo menos dos días para infectar al perro.
Cómo extraer correctamente una garrapata.
Aunque existen creencias tales como que hay que desprender la garrapata mojándola en aceite, u otro líquido, o quitarla de un tirón con los dedos, un gesto tan sencillo como saber extraerla adecuadamente servirá para minimizar su impacto en la salud de nuestro perro.

El método más aconsejable para hacerlo nosotros mismos es utilizar unas pinzas de punta roma y tirar del parásito de forma constante y firme hasta su total extracción, ya que si dejamos clavada la cabeza de la garrapata en la piel del perro puede general una reacción inflamatoria o alérgica y dolorosa en la zona. Si esto ocurre es necesario llevarle al veterinario.


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EL PASTOREO

El Pastoreo: deporte y funcionalidad


Durante décadas la crianza de perros de pastor se desarrolló con un objetivo estrictamente funcional: seleccionar cualidades como la inteligencia, la agilidad, la diligencia, la iniciativa y la resistencia de los perros que desempeñaban esta labor; así se fueron fijando, generación tras generación, los rasgos típicos del temperamento de estos perros, que aún hoy conservan.
En la actualidad, el apasionante deporte o disciplina de pastoreo deportivo, en sus múltiples modalidades, permite a sus practicantes mostrar las capacidades del perro así como la pericia de su entrenamiento mediante la realización de ejercicios de manejo de un rebaño, simulando el pastoreo “real”. ¡Un deporte exigente y apasionante!
Mantener las aptitudes naturales de los perros de pastor.
En esta actividad deportiva y de utilidad se emula la actividad de pastoreo real tradicional. Las pruebas (y también las exhibiciones) se desarrollan en pistas especiales de competición al aire libre, en las que los jueces valoran el trabajo de control y conducción del guía/pastor y de su perro o perros en un tiempo predeterminado, según los diferentes reglamentos y categorías. En ellos participan Border Collie, Kelpie, Pastor Australiano o Boyeros, entre otras muchas razas, y también es destacada la presencia de perros de razas españolas como el Gos d´Atura Català, el Pastor Vasco o el Perro de Agua Español.
Los rebaños pueden estar compuestos por un grupo de ovejas, de ganado bovino, caprino u ocas. Estas pruebas deportivas de pastoreo son una excelente actividad no solo para el aprendizaje del perro y el fomento del carácter típico de las razas de pastor sino para constatar el entusiasmo con el que manifiestan su “auténtica” naturaleza.
Tradición y popularidad.
En la actualidad los concursos, exhibiciones y competiciones de pastoreo o “Herding” son tremendamente populares en casi todo el mundo, aunque su origen es antiguo ya que se estima que hacia 1800 un grupo de pastores en Nueva Zelanda comenzó a celebrar encuentros para comprobar cuáles de sus perros eran los mejores en el manejo, conducción y agrupamiento de los rebaños.

La iniciativa es importante y la complicidad con su guía es la clave.
Las pruebas y los niveles son diversos dependiendo de las organizaciones oficiales que las rigen, por ello existen diferentes tipos de trabajo de pastoreo según los ejercicios que el guía y su perro deben solventar con éxito. Algunos de los ejercicios que deben realizar son guiar y mover un rebaño de ovejas (un grupo de entre 3 y 6 animales o muchísimos más), realizar el recorrido diseñado, meterlo y sacarlo del cercado o redil dispuesto a tal fin. Además debe conseguir que “sus ovejas” se muevan todas juntas en la dirección determinada, sin que se le asusten o se le dispersen o que rehúsen entrar en el redil.
El perro también debe ser capaz de llevar al rebaño a “zonas de pastar” concretas y determinadas dentro del recorrido de la prueba, y custodiarlo allí o en un momento dado dividir el rebaño, separando al ganado.
La actitud del guía es clave para que su perro realice un buen trabajo, ya que la claridad y concisión de sus órdenes (“derecha”, “izquierda”, “empuja” “para”, etc.) es fundamental para que el perro las interprete y ejecute rápidamente, con motivación y concentración, en total compenetración con su guía. El entrenamiento en obediencia es fundamental desde que el perro es joven, pero “ese algo” que un buen perro pastor lleva dentro es insustituible: se llama instinto.


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FUENTE: BLOG ARION

MI PERRO LADRA CONSTANTEMENTE

Mi perro ladra constantemente ¿qué puedo hacer?



Como sabemos, el ladrido es una de las formas de comunicación más evidentes y “elocuentes” del perro: ladran cuando están emocionados y quieren salir de paseo, ladran para reclamar nuestra atención, ladran como advertencia ante algo que supone una amenaza pero, en múltiples ocasiones el ladrido se vuelve constante, sin motivos aparentes, y se convierte en un serio problema para la convivencia y para la integración del perro ¿Qué se puede hacer en este caso?
1. Averiguar el origen del ladrido.
El primer paso para solucionar este problema es entender por qué ladra tanto nuestro perro. Las causas más comunes de los ladridos son:
– Para reclamar nuestra atención (quiere comer, salir a pasear, etc.).
– La emoción y la alegría (cuando llegamos a casa o para jugar con otros perros…).
– El aburrimiento (no tiene suficiente actividad o pasa mucho tiempo solo).
– La ansiedad (muy común en perros nerviosos o inseguros, el ladrido les sirve para liberar su estrés).
– El miedo (a los ruidos fuertes, a personas desconocidas, etc.).
– El “sentido” de territorialidad (como advertencia a los intrusos).
Es importante distinguir este tipo de hábitos de un problema específico y más complejo como es la ansiedad por separación, de la que ya os hablamos en esta entrada.
2. Seguir un método: ser constantes y pacientes.
Dependiendo del origen de ese ladrido constante, y mediante la educación, intentaremos no favorecer esta conducta inadecuada.
-No fomentar el ladrido por demanda: los ladridos para llamar nuestra atención o solicitar algo (comida, juego, paseo, premio, caricias…) suelen comenzar cuando el perro es un cachorro. A menudo, al propietario le hace “gracia” que su pequeño se comunique con él de esa manera y cede concediéndole al perro lo que quiere en el momento que ladra. Promover esa conducta es un error ya que el perro comprenderá rápidamente que ladrando sin parar consigue todo lo que desea inmediatamente.
En este caso, podemos seguir tres pautas:
– Decirle “no” “silencio” o “calla” en el momento que comience, de forma serena pero sin gritarle jamás (esto solo le creará ansiedad y más ganas de ladrar). Si tenemos “suerte” y el perro cesa de ladrar en ese momento recompensaremos positivamente esta actitud. Manteniendo este sistema, el perro aprenderá que estar tranquilo y sin ladrar es un comportamiento correcto.
– Si no logramos los resultados apetecidos, entonces lo ignoraremostotalmente mientras ladra, sin prestarle la más mínima atención. Incluso regañarle mientras está ladrando le hará creer que ya está consiguiendo nuestro interés. Lo que pretendemos con esta indiferencia es que el perro no espere ningún tipo de respuesta o atención por nuestra parte a esa conducta.
– El reemplazo: se tratar de evitar este comportamiento indeseado enseñándole una conducta alternativa que sustituye y evita la incorrecta. Esta estrategia requiere constancia y paciencia, y suele dar buenos resultados. Por ejemplo, si sabemos que nuestro perro ladra “como un loco” por que quiere jugar a la pelota con nosotros, enseñémosle a buscar la pelota, traerla, sentarse y entonces jugar con nosotros. El aprendizaje le permite focalizarse en una “tarea útil”, que evita su aburrimiento, le mantiene activo y es recompensado.

3. Cuerpo y mente en plena forma.
Si tu perro ladra para expresar su aburrimiento o frustración debidos a la falta de actividad tanto física como “mental”, practicar regularmente deportes como el CanicrossAgility, o Habilidades Caninas suele ser una de las mejores y más divertidas formas de “terapia” para conseguir que se sienta equilibrado emocionalmente y totalmente integrado en su familia ¡Te sorprenderá!
En ocasiones, y según la complejidad del problema, es necesario pedir asesoramiento a un etólogo o educador profesional para que nos ayude a corregir esta conducta.


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FUENTE: BLOG ARION