LA CARA DE CULPA QUE PONEN LOS PERROS ¿ES REAL?


Son célebres los vídeos que inundan las Redes Sociales con adorables perros “pillados” por sus propietarios tras cometer alguna travesura, y cuyas supuestas “caras de culpa” y remordimiento se han hecho tremendamente populares. Pero, ¿se siente nuestro perro realmente culpable cuando hace una “trastada”?



Qué es la antropomorfización de las mascotas

Es frecuente que las personas solamos antropomorfizar las expresiones de nuestros perros o gatos, trasladando sus gestos, expresiones o reacciones a las actitudes propias de los seres humanos ante determinadas circunstancias o situaciones emocionales.  Esto se denomina antropomorfismo, un término que deriva de las raíces griegas «anthrōpos», ‘humano’, y «morphē», ‘figura o forma’, y significa la atribución de características y cualidades humanas a animales de otras especies, a objetos o a fenómenos naturales. Es decir “humanizamos” a nuestras mascotas, otorgándoles características cognoscentes o volitivas propias de los seres racionales.

Denver: la “cara de culpa” más famosa de la Red

Aunque hay cientos de vídeos tiernos, emocionantes y muy divertidos sobre este tema, el vídeo de Denver, la hembra de Labrador ‘culpable’ fue uno de los primeros virales en internet, y posiblemente sea el más conocido. Su expresión facial tras haber sido “acusada” por su propietario de haberse comido las golosinas del gato, cuenta ya con más de cincuenta y dos millones de visitas, que corroboran la atracción que sentimos por este tipo de comportamientos “humanos” en los perros.


La culpa no es un sentimiento canino. Es un mito

En el estudio realizado por Scientific American, se constató que el 74% de los propietarios sí ve cara de culpa en su perro cuando ha hecho algo que no debe, y argumentan las razones de esta creencia, que en realidad es una proyección de los sentimientos y emociones humanas.
Según la conocida etóloga Alezandra Horowitz (autora del libro ‘En la mente de un perro: lo que los perros ven, huelen y saben’, entre otros): “Cuando nuestro perro ha hecho algo “malo” y se pone cabizbajo con mirada “de lástima” percibimos esta expresión como culpabilidad o remordimientos, pero esto no es así, la culpa no es un sentimiento canino”. «Los dueños tienden a atribuir a sus perros sentimientos humanos de forma equivocada; es decir, “la presunta cara de pena es en realidad  una antropomorfización que no siempre es acertada», afirma la científica de la Universidad de Barnard, en Nueva York. Los resultados de su investigación han sido publicados en la revista científica ‘Behavioural processes‘.

Tu perro no te está pidiendo perdón, está rehuyendo el conflicto

El tener aspecto de “culpabilidad” tal y como lo percibimos los seres humanos, no significa que el perro sepa que tras romper tus zapatos favoritos “debe poner cara de pena”, el cerebro canino no funciona así. Lo que tu perro percibe rápidamente por tu tono de voz y tus gestos corporales es que estás enfadado, que algo no marcha bien y que debe emitir alguna señal de calma para apaciguar o rehuir ese conflicto contigo, en definitiva ¡no quiere regañina!



Como ya sabemos, el perro solo asocia que su conducta no es la deseada si lo descubrimos infraganti y solo entonces le indicamos que eso no se hace. Regañarle horas después de que se haya comido tu zapato no funciona, el perro no relacionará causa-efecto. De la misma forma, los perros no nos destrozan la alfombra o vacían el cubo de la basura para “vengarse” de nosotros cuando los dejamos solos. Existen otras razones científicas que puedes consultar aquí:



Ansiedad por separación

El biólogo experto en conducta animal Nathan Lents, explicó en Psychology Today, que los estudiosos del comportamiento animal llaman a esta mirada “reverencia de disculpa” y creen que la desarrollaron para algo más importante que parecer tiernos a nuestros ojo: la supervivencia. Esta actitud de “pedir de perdón”, o de sumisión, podría tener su origen en los lobos, que adoptan la reverencia de disculpa tras hacer algo que el resto de la manada considera como socialmente inaceptable, como «ser demasiado brusco durante el juego».

Los perros sí aprenden que al poner “caras de culpables” no habrá regañina

Sin embargo, los expertos sí advierten que perros que pasan con frecuencia por estas situaciones de “trastadas” y reproches cuando su propietario llega a casa, aprenden a exhibir toda esa cantidad de “caras” y muecas o a apartar la mirada, en definitiva a “hacerse los culpables”, por que saben que esto derrite el corazón de su familia, y se evita el conflicto. Es un mecanismo de aprendizaje exitoso para el perro, que lo repetirá una y otra vez ante el mismo tipo de situación.
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